El libro universitario en formato digital. Modelo de análisis para la circulación del conocimiento académico

El libro universitario en formato digital. Modelo de análisis para la circulación del conocimiento académico

The university book in digital format. Analysis model for the circulation of academic knowledge

María Isabel Zapata Cárdenas
Universidad de Medellín, Colombia
http://orcid.org/0000-0002-6554-176X

Carlos Alberto Galvis Ortiz
Universidad de Medellín, Colombia
/ http://orcid.org/0000-0002-9697-0161

Recepción: 05 Julio 2019

Aprobación: 25 Octubre 2019

Resumen: El objetivo de este trabajo es identificar las nuevas posibilidades de contenidos y tecnologías de los libros digitales, como herramientas comunicativas e informacionales de última generación dentro de las TIC. Además de evidenciar la postura y receptividad de los nuevos formatos dentro del mundo editorial universitario en Colombia. El proceso se inicia con un análisis histórico-contextual para la comprensión del libro y el impacto del formato electrónico, pasando por métodos propositivos para abordar aproximaciones reales desde las características de los contenidos, tipología de dispositivos, especificaciones y desarrollos para la lectura mediada por pantalla, hasta la lectura hermenéutica de las diferentes fuentes seleccionadas para el proceso: entrevistas y conversaciones con editores, productores, diseñadores y fondos editoriales universitarios. Desde los instrumentos, se diseñaron encuestas para 25 grupos editoriales y 9 entrevistas no estructuradas con empresas productoras y un modelo de entrevista en profundidad para bibliotecólogos universitarios. Se aclara que estos instrumentos forman parte de una investigación macro, que también revisó el papel del libro electrónico en el sector comercial colombiano, acompañado de 1.500 encuestas en todo el país.

Palabras clave: Libros electrónicos universitarios, Libros digitales, Uso, Convergencia, e-lectores.

Abstract: The aim of this work is to identify the new possibilities of contents and technologies of digital books as communication and informational tools of last generation within the ICT. In addition, the position and receptivity of the new formats within the university publishing world in Colombia is evidenced. The process begins with a historical-contextual analysis for the comprehension of the book and the impact of the electronic format, passing through proactive methods to approach real approximations from the characteristics of the contents, typology of devices, specifications and developments for the screen-mediated reading to the hermeneutic reading of the different sources selected for the process: Interviews and conversations with editors, producers, designers and university publishing funds. From the instruments, surveys were designed for 25 editorial groups and 9 unstructured interviews with production companies and an in-depth interview model for university librarians. It is clarified that these instruments are part of a macro research, which also reviewed the role of the electronic book in the Colombian commercial sector, accompanied by 1,500 surveys throughout the country.

Keywords: University electronic books, Digital books, Use, Convergence, e-readers.

1. Introducción

Pasar del elemento del libro en papel al libro digital es un salto que no solo involucra avances tecnológicos. Su gran efecto y riqueza están en la posibilidad de alinear la nueva forma de representación del libro con los procesos de inclusión, estudio y apropiación que, desde los lectores y consumidores, se delimitan para contribuir a procesos de uso, consumo y apropiación de las TIC; para este caso, mediado por la estructura y formato digital. Es retomar el papel del libro como vehículo de conocimiento y comunicación puesto esta vez, en los dispositivos móviles, las pantallas y los lectores portátiles. Esta investigación parte del análisis de cómo el libro electrónico se instaura en la dinámica de las lecturas académicas universitarias y cómo su aparición se dinamiza cada vez más en un espacio tradicionalmente impreso. Préstamo y consumo cohabitan en las bibliotecas universitarias, mientras las editoriales se alistan para ofertar nuevas publicaciones mediadas por la pantalla y la tinta electrónica1. La repercusión de las TIC fortalece los recintos bibliotecarios en términos de oferta, capacidad y almacenamiento. Registro que pasa de la colección física del anaquel de antaño a la base de datos virtuales en línea. La transformación se da desde la consulta de libros de referencia –antes pensados como textos imprestables y de restringida circulación– hasta las revistas académicas de divulgación masiva. La incorporación de las diferentes tecnologías a la biblioteca viene determinada, entre otras razones, por los cambios en los modelos y métodos de enseñanza, además de los retos del mercado editorial donde los contenidos y materiales también son susceptibles de estar mediados por las plataformas y canales digitales. El libro desde su aparición –las tablillas en Mesopotamia, los rollos escritos en Egipto y los códices iluminados de los monasterios- se convirtieron en hilos conductores de la democratización del conocimiento, elementos clave en la masificación de la información, gracias a la impresión de miles de ejemplares y a la formación de lectores, ciudadanos críticos, pensantes y sedientos de más información. La reacción del mercado y el mismo ensayo tecnológico fueron demostrando que el mundo aún inmaduro para estas propuestas, podía en un futuro cercano relacionarse con formatos, diagramaciones, presentaciones y tipos de textos diferentes a los producidos por el mundo editorial tradicional. Desde sus inicios los primeros libros electrónicos libraron batallas en su concepción: casas de software peleándose el mercado, formatos intentando dominar el tipo de libro ideal que debía producirse, modelos de lectores en búsqueda de la estandarización, entre otros. De estas contiendas, en el buen sentido de la palabra, nacieron formatos y soportes que hoy son universales, como el PDF y el EPUB. Cabe aclarar que la investigación en su objetivo general buscó abordar productos digitales de toda índole: libros académicos, literarios, de entretenimiento e investigación. Además de confrontar y revisar el mercado colombiano, tanto desde el ámbito académico como comercial. Una investigación desarrollada desde la Facultad de Comunicación de la Universidad de Medellín, avalada por la Vicerrectoría de Investigaciones, dentro del programa de incentivos y apoyos institucionales de la de Convocatoria N. 20. Pero, para el caso de este escrito, los resultados se centran en el sector universitario y cómo el libro digital forma parte de la rutina informacional de consulta, consumo y portabilidad en las entidades de educación superior en Colombia.

2. El libro electrónico y los mercados

El libro es un medio conductor que democratizó el acceso a la información y contribuyó a la expansión del conocimiento. Un hito que desde 1450 no ha dejado de generar resultados. Islas Carmona (2008) cita a McLuhan (1996) quien afirma que la imprenta con tipos móviles fue la primera mecanización de una artesanía compleja y se convirtió en el arquetipo de todas las mecanizaciones posteriores (…) la explosión tipográfica extendió las mentes y las voces de los hombres para reconstruir el diálogo humano en una escala mundial que ha unido las edades (...) la tipografía acabó, mental y socialmente, con la mentalidad pueblerina y el tribalismo, y tanto en el espacio como en el tiempo. El libro y la imprenta fueron para el teórico canadiense el primer medio masivo de comunicación. Argumento que se conecta con el postulado de Castells (2004), quien reitera que la producción masiva de textos está en la base de la sociedad industrial: en la base de saber leer y de la educación de las masas, las telecomunicaciones y la informática que dan sentido a la nueva escena histórica. Con el libro electrónico estamos asistiendo a una revolución del mundo digital. Si la multimedia, la participación social, la convergencia de medios han sido procesos vitales en la conformación de la gran red Internet, el turno ahora es para el sector editorial con la llegada y el ofrecimiento en el mercado de la publicación electrónica de libros. Y para entender lo que sucede es importante saber qué es un libro electrónico, libro digital o e-book. Sobre la definición, Pérez-Arranz y Moscoso Castro (2007) se refieren a una unidad que permite aglutinar información de distinta tipología según una estructura susceptible de consulta no secuencial y que necesita de un mecanismo electrónico (generalmente llamado dispositivo) y una pantalla para leerlo. De igual manera, los autores anteriores también aclaran que el término se relaciona con

(…) la combinación del aparato lector (hardware) y el programa necesario para leer un texto cargado en él (software). Éste puede contenerse en máquinas de propósito múltiple, como un ordenador personal o un asistente digital (PDA), o bien tratarse de un aparato de propósito dedicado que únicamente puede utilizarse con ese fin (Pérez-Arranz y Moscoso Castro, 2007).

En paralelo, mientras el sector asume la denominación del formato del libro no impreso, la aparición del mismo, como lo afirman Sierra Florez y Gómez Vargas (2019), San Martín Alonso y Peirats Chacón (2018), Melo Alves y Almeida dos Santos (2018) y Prieto Gutiérrez (2017), evidencia la necesidad y voluntad del investigador de integrarse al sistema científico internacional y el deseo de llegar a dar a conocer sus investigaciones en otras latitudes, donde el libro se convierte en la referencia académica de presentación sin lugar a dudas. Es la construcción de la cultura científica que asume cambios desde la postura editorial por medio de la generación de documentos portables, accesibles y de distribución individual (si es compra directa) o en línea, como es el caso de las bibliotecas universitarias.

Sobre la definición y formato, la postura de Magadán Díaz y Rivas García (2019, 2019a), Zapata Cárdenas y Galvis Ortiz (2016) y Ruiz-Corbella; Galán y Diestro (2014) lo sitúan como una obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen en formato adecuado para ser leída en un dispositivo electrónico o en la pantalla de un ordenador. Los libros electrónicos han existido en uno u otro formato desde los inicios del desarrollo de la computación moderna (década del 70) pero sólo con el desarrollo y la apertura de Internet, se ha logrado implementar y masificar su difusión. Casos como Kindle de Amazon, iPad de Apple, el eReader de Kobo, Galaxy de Samsung, el Woxter Scriba y el eReader Tagus de Casa del Libro, permiten desde sus funciones vivir cómodamente la experiencia de lectura que se asemeja a la real. Los desarrollos más recientes en tecnología y los nuevos canales que transmiten la información que contiene un libro han hecho, entonces, que surja una preocupación por adaptarse a los nuevos modelos de difusión, no solo porque existe una identificación inexacta pero real entre el soporte digital y nuestra creciente falta de tiempo, sino porque muchas productoras editoriales lo que hacen –de acuerdo con De Vicente García (2013)- es pasar contenidos textuales del mundo del papel a la pantalla. Brincar del papel impreso al formato PDF, como el principal soporte digital para presentar en el mercado libros digitales.

Carreiro (2010) y Donoughue (2010) explican que la industria editorial, al igual que otras industrias del sector creativo han experimentado cambios sustanciales. Por un lado, una arraigada transformación en el plano productivo y de distribución del sector editorial, y por otro, los retos y cambios que la misma estandarización y renovación de la tecnología implican, al adentrarse en los modelos digitales. Otro enfoque es el expresado por Caldevilla (2011), Cordón García (2018) y Maceviciute et al (2015), quienes argumentan que, con la llegada de los libros digitales, el libro objeto desaparece y se convierte en una interfaz que se imbrica perfectamente con el software, en la que cobran importancia el acceso, lo abierto, la comunicación y lo social, conformando más como un sistema de comunicación que como un objeto. De este modo la lectura se desarrolla en entornos virtuales en donde el libro y la lectura propician la formación de una “comunidad” y alguna forma de intercambio. Es un espacio de intercambio de información y de comunicación horizontal, donde las obras se evalúan, califican y etiquetan. Es habitual que los lectores compartan información sobre libros impresos y electrónicos que poseen, libros que han leído, libros que están leyendo, los que quisieran tener, y los que quisieran llegar a leer algún día.

Desde la mirada de los investigadores y los estudios de mercado, la aparición del libro electrónico es un hecho importante en la gestión y desenvolvimiento del mercado editorial en el mundo. A continuación, se hace referencia a datos y cifras importantes dentro de este mercado naciente y en constante transformación. El informe titulado “Evolución del mercado digital (e-books y audiolibros en España y América Latina 2018)” presenta los siguientes resultados por resaltar:

las ventas de libros electrónicos superan en España los dos dígitos en 2017 alcanzando el 12% de las ventas totales. Este dato incluye las ventas de los libros académicos en formato digital, así como los e-books pertenecientes a las ediciones generales (novelas, ensayos, poesías, etc.) y la autoedición. Cerca de 400 sellos editoriales entre España y América Latina, han experimentado un crecimiento de ventas de e-books del 52% en 2017 respecto a 2016 (Bookwire, 2018).

Este estudio reúne el comportamiento del libro electrónico de 400 sellos editoriales de España y América Latina, los cuales pueden accederse a través del portal Bookwire.es. En este informe, otras cifras son contundentes al momento de revisar la actuación del libro digital en los mercados.

El 47% de sus ventas digitales se realiza fuera de España. Al igual que en 2015 y 2016, nuevamente el mercado mexicano lidera las ventas en 2017 de los contenidos digitales publicados por las editoriales españolas (15%), mientras que el resto de las ventas de e-books se distribuyen entre países como Argentina, Colombia y Chile (Bookwire, 2018).

Otro punto de vista, está vez liderado por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) en el 2018, quien arroja datos importantes sobre el consumo y acceso al formato digital en el sector editorial. De acuerdo a la entidad panregional, en el año 2017 se registraron 195.627 títulos con ISBN nuevos para América Latina. En España, por su parte, fueron 89.962 títulos. Para el caso portugués, fueron 19.155. Este estudio regional presenta datos contundentes de la relación del mercado entre países. Por ejemplo:

Desde el año 2005, América Latina en conjunto registra una mayor proporción de títulos que España. En 2017, esta participación se situó en el 64,19%. España y Brasil, en su orden, son los países que de lejos mayor proporción de títulos registran en Iberoamérica. Juntos representan casi el 60%. No se puede, sin embargo, ocultar el hecho de que, con un cuarto de la población de Brasil, España produzca el mismo volumen de títulos anualmente. Este factor basta para marcar la distancia entre el grado de consolidación del sector editorial español frente al resto de los países de Iberoamérica, al tiempo que pone de manifiesto su vocación exportadora (CERLALC, 2019a).

Cabe aclarar, que este informe resalta por primera vez el papel del libro impreso y digital desde las editoriales universitarias o las entidades del sector público, y en determinados países las llamadas entidades privadas no editoriales. Más adelante, especificaremos datos al respecto. El informe prende una alarma sobre el comportamiento del libro digital en mercados como Argentina y Brasil, donde su producción global ha caído en los últimos años.

Las caídas más drásticas en los ejemplares declarados por las editoriales comerciales tuvieron lugar en Brasil y Argentina. De acuerdo al (CERLALC, 2019a) Brasil pasa de 179,08 millones en 2013 a 75,6 millones en 2017 para una disminución del 57,79%. En tanto que en Argentina la disminución fue del 41,17%: 60,78 millones de ejemplares en 2013 frente a 35,76 millones en 2017. En el caso de México se presenta también una disminución del 14,69%: 33,99 millones de ejemplares en 2013 frente a 28,99 millones en 2017. Factores externos, pero no menos importantes, como los cambios de gobierno, la aplicación de las políticas públicas2 al sector editorial, la estabilidad social y económica de los territorios; no fueron ajenas al reflejo e impacto de las cifras del sector durante esos períodos. El informe (CERLALC, 2019a) detalla que, en el caso brasilero, el informe Produção e Vendas do Setor Editorial Brasileiro, elaborado desde 2006 por la Fundación Instituto de Investigaciones Económicas (FIFE), señala que el periodo 2006-2011 supuso un período de crecimiento, pero desde entonces la facturación ha disminuido y, especialmente entre 2015 y 2016, esta se ha reducido cerca del 20% por cuenta de la crisis económica del país. En el caso de Argentina, la Cámara Argentina del Libro (CAL), explica que, en el año 2018, la situación evidencia menos registros de títulos con ISBN que en el mismo período de 2017. Pasa de 14.100 a 13.957 registros. Y en el mercado mexicano, el informe Actividad editorial. Libros 2016, de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), indica que al comparar con el año 2015 se percibe una reducción de 10% en títulos, 6,3% en el número de ejemplares y de 2,6% en la facturación total en el mercado nacional.

A manera de resumen, el estudio presenta los valores de los demás países de acuerdo a los resultados de nuevos títulos e ISBN que se han presentado entre los períodos 2013 a 2018 en América Latina (Cuadro 1).

Cuadro 1.
Datos ISBN por países, región latinoamericana. Fuente: Agencias Nacionales ISBN. CERLALC 2019.
Datos ISBN por países, región latinoamericana. Fuente: Agencias Nacionales
ISBN. CERLALC 2019.
Elaboración propia

3. El libro electrónico universitario

En un estudio dirigido desde Castilla y León (España), se establece las directrices que desde las universidades rigen los 7,5 millones de libros que forman parte de sus bibliotecas. Según el informe, el libro electrónico representa una porción muy reducida en las colecciones con unos 28.000 ejemplares en total, lo que arroja una media de unos 5.500 libros digitales por biblioteca, (Alonso Arévalo, Cordón García y Gómez Díaz, 2013: 3). Una cifra distante de los 65.207 libros electrónicos que para la fecha circulan por las bibliotecas universitarias de los Estados Unidos, de acuerdo al estudio arrojado por Library Journal (2010). La investigación rescata que las bibliotecas universitarias ofrecen servicios de plataformas de los conglomerados editoriales relacionados con la actividad científica, además de los recursos de catálogo y repositorios propios. De acuerdo con Alonso Arévalo; Cordón García y Gómez Díaz (2013) son los servicios del consorcio Bucle y plataformas OPAC los que hacen parte de los catálogos de las universidades de Burgos, León, Pontificia, Salamanca y Valladolid, sistemas que administran las rutinas de préstamo, consulta y uso de los libros digitales universitarios. En el mercado latino, a partir del 2016, el CERLALC anuncia que se cuenta con la disminución, por segundo año consecutivo, en el total de títulos que se dieron de alta en las agencias nacionales. Las agencias de ISBN de América Latina registraron

una caída del 3,4% frente a los 196.450 títulos aprobados de 2015. Esta cifra viene en descenso desde 2014, cuando se alcanzó el registro más alto de las dos últimas décadas (202.295 títulos) (CERLALC, 2019a: 4-5).

En el caso colombiano, la investigación revisa el comportamiento del libro digital desde los registros que arroja la Cámara Colombiana del Libro; la cual muestra un crecimiento local, para el caso de registros nuevos de ISBN desde la producción académica. Al igual que el estudio de CERLALC, en el año 2010 de manera incipiente el formato e-book para libro digital electrónico se inicia con 219 registros nuevos, dando saltos importantes en los años 2015, con 1,012 ejemplares y 2017, con 1,545 (Cuadro 2).

Cuadro 2.
Número de ejemplares anuales en formatos digital producidos en Colombia, desde el ámbito universitario. Fuente: Cámara Colombiana del Libro
Número de ejemplares anuales en formatos digital producidos en Colombia, desde
el ámbito universitario. Fuente: Cámara Colombiana del Libro
Elaboración propia

El mismo estudio compara resultados por parte de los formatos en papel y digital. En el año 2017, Colombia presenta un total de “4,966 libros digitales, frente a 13,542 impresos”. Con una participación en el mercado del 27% en formato digital” (Cámara Colombiana del Libro, 2018: 6). Resultado importante, del cual se desprende la participación de los textos universitarios en formatos electrónicos.

También se menciona el estudio realizado en Argentina, en el marco de la II Jornada de Investigación: INIBI, denominado “Políticas de desarrollo de la colección en bibliotecas universitarias argentinas ¿el eslabón perdido?:” (Díaz-Jatuf et al, 2017) donde se da a conocer el estado actual de las políticas de desarrollo de las colecciones universitarias, tanto en bibliotecas privadas y nacionales. El estudio tiene en cuenta factores como la presencia de la biblioteca en la web y el análisis de las políticas universitarias. Se resalta resultados como el siguiente:

“el 96% de las bibliotecas universitarias argentinas públicas y privadas no poseen políticas de colección –PDC– en sus bibliotecas, siendo las bibliotecas universitarias privadas las que más poseen (6%) sobre las bibliotecas universitarias públicas (4%), concentrándose principalmente en Capital Federal”.

En el territorio español, el estudio de las universidades de Castilla y León, reconocen que son los documentos en formato PDF, los más comunes. Además, reitera que el soporte de lecturabilidad está mediado por el ordenador, y que tan solo la “Universidad de León ofrece lectores digitales (e-readers) al servicio de los estudiantes universitarios” (Alonso Arévalo; Cordón García y Gómez Díaz, 2013: 10). Desde esta mirada, las editoriales universitarias presentan tipologías específicas para su producción científica. En el caso colombiano, el común denominador en el formato es el PDF3. Estadísticas de la Cámara Colombiana del Libro ubican al PDF como el formato líder en la producción de e-books en Colombia, seguido del EPUB”4 (Cámara Colombiana del Libro, 2018: 8) (Cuadro 3).

Cuadro 3.
Formatos comunes en la producción de libros digitales universitarios en Colombia. Fuente: Cámara Colombiana del Libro
Formatos comunes en la producción de libros digitales universitarios en Colombia.
Fuente: Cámara Colombiana del Libro
Elaboración propia

Un recorrido por la red refleja indicadores numéricos sobre cómo se ha engrosado el catálogo de publicaciones digitales universitarias en Colombia, de acuerdo a la oferta de libros electrónicos anunciados en sus tiendas en línea. A la fecha, la Librería de la U (2019), portal de comercio electrónico que reúne las publicaciones escritas de universidades públicas y privadas de Colombia, cuenta con un catálogo en formato digital y e-book tanto académico como comercial de 85.783 referencias editoriales, pertenecientes a 92 editoras tanto universitarias como comerciales. En definitiva, la apuesta por la edición digital comienza a ser una realidad, y tanto temáticas como formatos diversos están al servicio de capturar nuevos lectores mediados por la pantalla y la tinta electrónica.

4. Aspectos metodológicos

Conocer la naturaleza del formato del libro digital universitario para así identificar las nuevas posibilidades de contenidos, diagramación y creación de textos mediados por pantalla y dispositivos, son algunas de las premisas que acompañan el proceso de indagación, acercamiento y revisión de libros electrónicos desde los grupos seleccionados. Tratándose de una investigación cuantitativa y cualitativa se parte de un trabajo de análisis del estado de la cuestión frente el tema, para luego abordar desde el diseño de los instrumentos (entrevistas, encuestas y encuentros con expertos), los intereses y temáticas de impacto que rodean al sector editorial universitario, en la producción y distribución de libros electrónicos. Para esto se crean momentos de investigación con el fin de recolectar los datos por medio de: (1) aplicación de cuestionarios-encuesta aleatoria, (2) realización entrevistas no estructuradas, y (3) ejecución de entrevistas en profundidad. La metodología define una población compuesta por empresas pequeñas, grandes e independientes del mundo editorial colombiano. Algunos contactos con grupos de investigación y representantes del mundo editorial y usuarios de este formato. Apelando a esta apuesta, es decir, al método ecléctico, esta investigación corresponde con una del tipo cualitativo, exploratorio-descriptivo, con un diseño no experimental transversal. Esto significa que la investigación en una primera fase aplica un modelo de encuesta para dirigirse a los directores y encargados de los fondos editoriales universitarios. Seguido de una matriz de análisis que conjuga aspectos importantes en la organización, función y usabilidad de un libro electrónico. A continuación, se resumen los instrumentos (Cuadro 4).

Cuadro 4.
Enfoque y preguntas para productores, editores y directores de equipos editoriales universitarios.
Enfoque y preguntas para productores, editores y directores de equipos editoriales
universitarios.
Elaboración propia

Esta batería de preguntas acompañó los encuentros investigativos con editoriales y fondos académicos universitarios que hicieron parte de la investigación. Algunas de las fuentes abordadas fueron: Uniminuto Virtual y a Distancia, Universidad Pontificia Bolivariana Sede Medellín, Universidad del Rosario, Universidad de los Andes, Universidad del Norte, Universidad Antonio Nariño, Universidad del Cauca, Universidad EIA, Universidad EAFIT, Universidad de Medellín, entre otras. Se diseña también una matriz que reúne las variables que también acompañaron las preguntas de las encuestas y entrevistas, para lograr una aplicación global del proceso. El modelo de análisis que se evidencia en la matriz, es propuesto también teniendo en cuenta que, desde el estado de la cuestión, pocos instrumentos se hallaron para conocer mecanismos de valoración aplicados a la generación de libros en formatos digitales, tanto universitarios, académicos, investigativos como generales. Estudios como los de (Martínez Martínez, 2014), (Valentín Ruiz, 2014), (Aragón-Mendizábal et al., 2016), (Braga Blanco y Belver Domínguez, 2016), (Fernández de Pelekais et al, 2016) y (Torricella Morales y Arencibia-Jorge, 2018), evidencian aspectos a analizar desde la naturaleza misma del formato digital: tecnología utilizada (hardware, software, formatos que recibe, funcionamiento en la nube, instalación de aplicaciones, tinta electrónica y tecnologías complementarias. Legalidad y propiedad intelectual (DRM y plagio de contenidos), producción, intermediarios, agentes editoriales, valores económicos del libro digital, libros en entornos educativos y comerciales, entre otros factores de análisis. Para la aplicación y validez de la matriz, se toma la muestra de los libros digitales pertenecientes al Sello Editorial Universidad de Medellín, consignados en la base de la Biblioteca de dicha entidad educativa. Se seleccionaron los textos académicos avalados por la Vicerrectoría de Investigaciones y el Sello Editorial. En total, 281 e-books, editados entre los años 2012 y 2017. Derivados de temáticas como medio ambiente, derecho, comunicación, estudios juveniles, estadística, sociología, hermenéutica, ingeniería, entre otros. El Cuadro 5 presenta la matriz que da origen al modelo de análisis para libros digitales universitarios.

Cuadro 5.
Matriz para el análisis de libros electrónicos universitarios
Matriz para el análisis de libros electrónicos universitarios
Elaboración propia

Sobre los aspectos que determinan la matriz, señalaremos los siguientes: los aspectos funcionales definidos por la utilidad y que están relacionados con la capacidad técnica de adaptar el libro al soporte. Es decir, instalar orgánicamente los programas y soportes que se necesitan para acceder a la información, además de los elementos que ayudan a orientar y recordar la lectura (marcadores, resaltadores, separadores de página, etc). Los aspectos técnicos y estéticos que buscan revisar el concepto de diagramación, composición en pro de una lectura natural, simple, atractiva pero orientativa. La presencia del lenguaje hipermedial y convergente, pueden aparecer en algunos libros digitales, siempre y cuando se haya planteado como decisión editorial, ya que en muchos casos requieren desarrollos visuales y técnicos en paralelo. Sobre el reto de los nuevos lenguajes y la representación de los contenidos desde la naturaleza digital, el informe de la American Library Association (ALA) hace énfasis según Goertzen, (2017: 9) en que los libros electrónicos son considerados como una tecnología disruptiva y han requerido todo un cambio de mentalidad no solo en los editores-productores, sino también cómo los consumidores reflejan sus deseos en temas de representación, diseño, diagramación y versatilidad del texto. En cuanto al ítem de valoración global, allí se consignan todos los conceptos alrededor de un producto de calidad desde lo digital, en cuanto a su estructura general, presentación y objeto macro editorial. Como explica Romero Otero; Rodríguez Sánchez y Giménez-Toledo (2015: 7) las universidades presentan el uso del libro electrónico para documentarse e investigar hasta la elección del libro electrónico para publicar. Aunque esta elección no es propiamente del investigador, sino del editor, el primero ha de tener la disposición de probar el nuevo formato, debiendo vencer para ello los recelos que puedan existir.

5. Resultados

Los instrumentos aplicados, seguidos de las matrices diligenciadas en los libros electrónicos universitarios permitieron confrontar resultados a la luz de las opiniones que los editores expresaron durante el desarrollo de la investigación, además de los arrojados por el modelo de análisis. Ahora se presentan estos datos:

  • Perfil del editor. Se encontraron diferentes ocupaciones profesionales: El 16% de los productores son comunicadores, un 8% son contadores, diseñadores gráficos, editores. Un 4% cuentan con formación en áreas como el Marketing, Derecho, Administración de Negocios, Arquitectura y Economía. Ramas que les permiten combinar habilidades creativas con la administración empresarial del sector.

  • El 53% de los editores expresan que ha publicado libros electrónicos, frente a un 47% que no lo ha realizado.

  • El formato DJVU es el más conocido, con el 96% de aceptación. Seguido del ePub (76%), Mobi (40%), TCR (20%), OEB, Opf, Fb2, Prc, Pdb, Pml y WOLF con un (16%) de aceptación entre los editores. Y los formatos, Rb, DTB, lit y CHM con un 12% y por último, Azw e Irf son conocidos (8%) y BBeB, TR2 – TR3 y CBR/CBZ, con un 4% de los resultados. Frente a esta respuesta, en diálogo con Leonardo López, Jefe del Sello Editorial de la Universidad de Medellín, (entrevista, 15 de febrero de 2017), argumentó que “para las universidades es un reto abordar el espacio digital, porque muchos investigadores son celosos frente a la protección y validez de la propiedad intelectual en los productos digitales. Además, el formato PDF es el más asequible y de rápida producción, pues valora elementos del formato físico análogo que pueden llevarse a la versión digital). Dentro de las temáticas que forman parte de los contenidos de libros digitales, el 40% de los editores consultados mencionan en primera instancia a los libros de Literatura, el 56% a los académicos-investigativos, el 4% a libros de ciencia y tecnología, diccionarios, didáctica, entre otros. Un 28% de los editores abordados respondieron tener en cuenta el lenguaje digital al momento de producir un libro para el ecosistema digital, y un 72% dijo que no.

  • De acuerdo con el ítem de análisis denominado Aspectos técnicos y estéticos, la redacción digital, la hipervinculación y la experiencia de la lectura no lineal, no está presente en el 90% de los textos analizados, ya que la producción respeta algunos componentes del lenguaje digital, pero no se introduce aún en un ámbito más producto del mundo hipertextual. Otra razón expresada por Andrés Ossa, Director de Marketing de Editorial Planeta en Colombia, (entrevista, 22 de mayo de 2016) reitera que el formato ePub brinda ritmo de diagramación y le da fuerza y dinamismo al formato digital desde su origen, pero necesita otro trabajo de producción arduo y diferente que al del formato PDF que puede migrar todas las cualidades del libro impreso.

  • El 36% de las personas encuestadas tienen en cuenta durante la diagramación de un libro digital, los tamaños y estilos tipográficos pertinentes, distribución por columnas, inclusión audio/video, animación como elementos propios del mundo digital y el 12% no lo hace. Esto se relaciona con la siguiente variable que valora los elementos gráficos e hipermediales en el desarrollo de un libro electrónico; a lo que los editores respondieron que los hipervínculos son los elementos que más están siendo incluidos en el diseño de libros digitales, toda vez que el 48% de las respuestas dadas por los productores así lo afirman. El siguiente elemento es el audio con el 40%, el video con el 36%, la animación con el 32% y los juegos con el 4%.

  • El 76% de los productores encuestados consideran que la lectura y manejo de la información en los libros digitales sí se ha facilitado con la incorporación de la tinta electrónica, el 16% considera que no y el 8% no sabe o no tiene claro este concepto.

  • El 20% de los productores manifiestan que el porcentaje de la producción de libros digitales en la entidad a la que pertenecen frente al mercado editorial tradicional está entre el 5% y 20% de la producción total del sello o fondo editorial. Otro tanto manifiesta que su capacidad se ubica entre el 35% y 60%. Un 8% restante argumenta que la capacidad de producción en formatos digitales se mueve entre el 20% y el 35%. Estas cifras se comparan con los registros oficiales en Colombia, que para el 2017 arrojaron “2,299 libros digitales en todos sus formatos, frente a 2,342 en el impreso” (Cámara Colombiana del Libro, 2018: 6).

6. Conclusiones

  • La investigación evidencia que no hay un acuerdo sobre la denominación o acercamiento al término de libro digital, electrónico o e-book. No hay unanimidad si la expresión se refiere al formato, al contenido, a los metadatos o al tipo de dispositivo a través del cual se accede a la información. Tanto en las entrevistas como en las encuestas afloraron expresiones como libro digital, electrónico, objeto en línea, e-book, libro reader, entre otros.

  • Uno de los mayores temores en el sector académico en cuanto a la circulación y uso de otros formatos digitales, se relaciona con el fortalecimiento y defensa de la propiedad intelectual y la actualización de las normas del derecho de autor en el entorno digital, tanto desde el enfoque tradicional del Copyright hasta las Licencias Creativas o CC. La libre distribución y la circulación masiva (expuesta por la audiencia) sin regalía alguna, preocupan a los académicos investigadores.

  • Las nuevas formas de uso y de acceso (descargas, licencias, uso en línea, entre otras) imponen la necesidad de una comprensión social más clara de los derechos de los autores.

  • La matriz de análisis del libro digital universitario evidencia importantes diferencias en la forma de producción de un libro digital y uno impreso. Este último, viene de un proceso lineal, no hay alteración en su orden y sus cadenas de intermediarios y distribuidores son estáticas. En cambio, la naturaleza digital, permite explorar otras formas en que las editoriales universitarias ponen a circular el conocimiento, plataformas abiertas, librerías online dedicadas al sector académico, descargas individuales por comprador, entre otras; son nuevas formas de relación que terminan por beneficiar a los lectores digitales.

  • Diferentes contenidos están presentes en la producción de libros digitales, cuando los formatos y desarrollos tecnológicos lo permiten. Libros con contenidos inmersivos en 3D, Realidad Aumentada –RA- que dan vida a personajes o acciones, datos y resultados que pueden ir acompañados de audios, infografías y diagramas; son algunos de los productos digitales que pueden hallarse en la planeación de libros electrónicos actuales. Y la academia no es ajena a estas posibilidades de representación.

  • Es importante que desde el recinto universitario se fortalezca la publicación digital de libros universitarios como elementos de circulación masivo del conocimiento, con miras a robustecer la presencia académica fuera del territorio análogo.

  • En cuanto a los roles y perfiles profesionales, la producción de un libro digital puede reunir habilidades y profesiones desde la animación, la programación de software, desarrollo de aplicaciones, maquetación y diagramación, entre otros.

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Notas

1 Conocida como E-Ink, hace referencia a la tecnología que permite crear pantallas planas, cuya composición permite ver sin cansancio ni agotamiento todos los contenidos que un libro digital pueda albergar.
2 Legislación y normativa del sector editorial: (Argentina) - Ley 25.446- Ley del Fomento del Libro y la Lectura (2001). Ley 25.542- Ley de Defensa de la Actividad Librera (2002). (Colombia) - Ley 98- Democratización y Fomento del Libro Colombiano (1993). Resolución 1508- Carácter científico o cultural de los libros (2000). (España) - Ley 10/2007 de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas (2007). Real Decreto-Ley 6/2000 (2000). (México) - Ley de Fomento para la Lectura y el Libro (2008). Acuerdo ii-cnfll.08.2015-Lineamientos para el Funcionamiento del Registro del Precio Único de Venta al Público de los Libros (2015). (Portugal) - Decreto Ley 216/2000. Decreto Ley 196/2015.
3 PDF: Formato gráfico desarrollado por Adobe que reproduce un documento en formato digital para su posterior transmisión electrónica.
4 EPUB (Electronic Publication) es un formato de documento estándar, diseñado para permitir la generación de contenidos adaptativos al dispositivo de visualización. Es un estándar derivado de tecnologías web existentes como XHTML, CSS, SVG, entre otras (De Giusti et al., 2016: 4).


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