EL MOVIMIENTO INTERSENONIANO DE PABLO GROEBER EN EL NORTE DE NEUQUÉN Y SUR DE MENDOZA: BASES DE LA PRIMERA OROGENIA ANDINA

Lucas M. Fennell, Maximiliano Naipauer, Andrés Folguera

Resumen


A través de varios años de observación y largas campañas en las provincias de Neuquén y Mendoza, Groeber sentó las bases de la primera fase de levantamiento de los Andes, a la cual denominó “movimiento intersenoniano”. Éste no perdió vigencia, y a través de los años fue ratificado y complementado por diferentes autores que transitaron la zona aplicando diversas metodologías. Sin embargo, Groeber subestimó la intensidad de estos movimientos en el norte de Neuquén y sur de Mendoza debido a que no tuvo en cuenta la real dispersión de la sedimentación sinorogénica, un concepto acuñado décadas más tarde. A través de los estratos de crecimiento y la deformación sinsedimentaria en el Grupo Neuquén, primera cuenca de antepaís andina, fue posible delimitar con mayor precisión el área afectada por esta fase de deformación, cuyo inicio ha sido restringido en el Cenomaniano (ca. 100 Ma). Por otro lado, se propone una solución para el problema de nomenclatura con el cual se encontró Groeber a partir del estudio de las capas del Ranquil en Mendoza, que ubicó dentro del Diamantiano, el equivalente a la Formación Rayoso en Neuquén. Ante la ausencia de fósiles característicos para realizar una correlación, la edad máxima de sedimentación y el patrón de edades U-Pb de circones se presentan como una herramienta clave para establecer la correlación del Ranquilense de Mendoza con el Grupo Neuquén de Neuquén, lo cual permite desestimar la denominación de Formación Diamante para estos depósitos, por lo menos para el sur de Mendoza. A través de varios años de observación y largas campañas en las provincias de Neuquén y Mendoza, Groeber sentó las bases de la primera fase de levantamiento de los Andes, a la cual denominó “movimiento intersenoniano”. Éste no perdió vigencia, y a través de los años fue ratificado y complementado por diferentes autores que transitaron la zona aplicando diversas metodologías. Sin embargo, Groeber subestimó la intensidad de estos movimientos en el norte de Neuquén y sur de Mendoza debido a que no tuvo en cuenta la real dispersión de la sedimentación sinorogénica, un concepto acuñado décadas más tarde. A través de los estratos de crecimiento y la deformación sinsedimentaria en el Grupo Neuquén, primera cuenca de antepaís andina, fue posible delimitar con mayor precisión el área afectada por esta fase de deformación, cuyo inicio ha sido restringido en el Cenomaniano (ca. 100 Ma). Por otro lado, se propone una solución para el problema de nomenclatura con el cual se encontró Groeber a partir del estudio de las capas del Ranquil en Mendoza, que ubicó dentro del Diamantiano, el equivalente a la Formación Rayoso en Neuquén. Ante la ausencia de fósiles característicos para realizar una correlación, la edad máxima de sedimentación y el patrón de edades U-Pb de circones se presentan como una herramienta clave para establecer la correlación del Ranquilense de Mendoza con el Grupo Neuquén de Neuquén, lo cual permite desestimar la denominación de Formación Diamante para estos depósitos, por lo menos para el sur de Mendoza.


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